Acerca del Temperamento

Durante las últimas décadas, los padres nos han hecho muchas preguntas sobre el temperamento. Las más comunes se incluyen a continuación. Utilice nuestra dirección de correo electrónico (e-mail) para hacer comentarios a estas respuestas o para enviar preguntas adicionales.

¿Qué es temperamento?

En las mismas circunstancias, un niño podría ser tímido mientras otro podría ser atrevido. Uno podría permanecer calmado mientras otro podría reaccionar intensamente. Basado parcialmente en la genética, el temperamento es la reacción consistente de un individuo en situaciones similares. La forma en que un niño asimila y responde frente a ciertos eventos de la vida.

El temperamento varía según la personalidad de cada individuo aunque ambos están relacionados. El niño sensible que se retrae frente al caos de la vida podría desarrollar un amor por la lectura, las caminatas solitarias y los paisajes serenos. En un comienzo los niños tienen rasgos del temperamento que luego dan forma a ciertos aspectos de su personalidad.

Por otra parte, el temperamento es distinto a la habilidad. Dos niños de las mismas edades podrían ser igualmente activos. Uno de ellos podría expresar su energía a través de una variedad de habilidades aprendidas como el tenis, el baloncesto, el esquí, etc. Mientras que el otro podría expresar la misma energía corriendo.

La personalidad es el individuo completo. Incluye el temperamento así como los efectos del entorno dados por la familia, el vecindario, la educación, los eventos de la vida y la cultura. La personalidad también incluye habilidades, intereses y motivaciones.

¿Por qué es importante el temperamento?

Los padres, profesores, doctores, empleadores e investigadores podrían beneficiarse al entender el temperamento. Lo mismo puede decirse, por supuesto, de los niños.

Los padres que entienden el temperamento de su hijo(a) pueden evitar culparse a sí mismos por hechos que son normales para el temperamento de su hijo(a). Pueden planificar para evitar quedar atrapados en estrategias de educación que funcionan para otros niños pero no para el suyo.

Para quienes se dedican al cuidado de niños y para los profesores de prescolar, poder entender el temperamento de los niños es casi una herramienta de supervivencia. (Por ejemplo, es normal que algunos niños muerdan hasta que aprenden una mejor forma de manejar sus sentimientos.) Como los padres, los profesores pueden aprender a identificar situaciones que podrían suceder: problemas de separación en la puerta, variaciones en el tiempo que toma a los niños acostumbrarse a un nuevo salón de clases. Durante los años de escuela primaria, los profesores pueden manejar mejor al payaso del curso, al que habla mucho en clase, y al que es tímido.

Para los doctores, el temperamento sugiere la probabilidad de que un niño continúe tomando una medicina prescrita. ¡El conocimiento sobre el nivel de energía de un niño podría sugerir cuánto durará un yeso sobre una pierna rota o si un niño volverá a aparecer pronto en la sala de emergencias!

Para los empleadores, el concepto de temperamento puede indicar qué tan apto es un aspirante para un trabajo en particular. En su programa especial, Rusia utilizó a un conocido investigador polaco para ayudar a escoger cosmonautas cuyo temperamento les permitiera permanecer en espacios reducidos y resistir largos período de aislamiento monótono. ¡No existen los astronautas rusos hiperactivos!

Para los investigadores, inicialmente el temperamento era visto como un “ruido” en sus experimentos. Para evitar este problema, criaron estepas puras de animales de laboratorio para minimizar las diferencias individuales de comportamiento. Gradualmente, comenzar a ver los efectos del temperamento sobre el comportamiento de manera que el temperamento se volvió el foco de atención. Por ejemplo, analizaron el riesgo de ataques al corazón en relación con factores de temperamento tipo “A”.

Finalmente, en el caso de los niños, de la misma manera que es importante sentirse amado, es importante ser visto y comprendido. Sin esta validación, un niño podría sentirse ignorado, como si se estuviera viendo a través de un vidrio. Por el contrario, los padres que ven, entienden y manejan el temperamento de su hijo(a) actúan como modelos a seguir. A través de sus palabras y acciones pueden reflejar comprensión y aceptación. Cuando los padres realmente entienden y aceptan el temperamento de sus hijos, es más fácil que los niños mismos entiendan, acepten y manejen gradualmente su propio temperamento.

¿Dónde se crearon los conceptos de temperamento?

Casi desde el origen de la escritura, los autores comenzaron a escribir sobre personajes con diferentes temperamentos. Para los griegos, el temperamento dependía de la proporción de 4 fluidos corporales (humores): la sangre (alegría), flema (pereza o apatía), bilis negra (tristeza) y bilis amarilla (ira). En China, los rasgos del temperamento eran descritos en función de los elementos naturales: agua (flexible, artístico); madera (rutina, solidez); metal/oro (fuerte, frío); fuego (emociones fuertes); tierra (maternal).

Durante la edad media en Occidente, las explicaciones de temperamento tomaron un giro más moralista y religioso. El niño deprimido, enfadado y “bilioso” tenía más probabilidad de ser visto como malvado o “poseído”. Bajo la visión más científica del siglo 17, las diferencias individuales eran vistas como el resultado de experiencias ambientales y sensoriales. La mente era un tablero en blanco o “tabula rasa”. Las personas reaccionaban de forma diferente entre sí porque sus experiencias de vida les habían creado diferentes puntos de vista. Esta creencia continuó durante el siglo 19. Freud, quien recibió formación en fisiología, creía que el comportamiento humano era motivado en parte por las necesidades de supervivencia del inconsciente. Sin embargo, su teoría del psicoanálisis también enseñaba que las diferencias individuales de comportamiento estaban fuertemente influenciadas por las experiencias tempranas de la vida.

A comienzos del siglo 20, los sicólogos especializados en comportamiento continuaron creyendo que el comportamiento era algo aprendido más que innato, y que los niños aprendían ciertos patrones de comportamiento según las reacciones positivas o negativas que recibían de su entorno, especialmente de sus padres. Una serie de eventos cambió lentamente esta percepción. Los

¿Cuáles son las principales áreas del temperamento?

Con base en nuestra investigación y trabajo clínico con organizaciones para el cuidado de la salud, vemos 3 áreas principales del temperamento. Estas características aparecen desde la infancia y durante la adolescencia, y contribuyen a la mayoría de problemas relacionados con el temperamento que preocupan a los padres:

Nivel de energía (tanto actividad como reactividad o intensidad)

Adaptabilidad (a cambios, transiciones, cosas nuevas e introducciones)

Tolerancia a la frustración (cuando se enfrentan límites o se aprenden nuevas aptitudes)

Tres áreas secundarias (pero importantes) son:

Sensibilidad

Regularidad en el sueño y alimentación

Capacidad de distraerse (Durante la primera infancia, la capacidad de distraerse se manifiesta como capacidad de quedarse tranquilo. ¿Es fácil o difícil distraer al niño cuando se encuentra molesto o en mal estado de ánimo?)

Varios profesionales clínicos e investigadores con diferentes objetivos han desarrollado diferentes conceptos de temperamento. No existe una serie única de características o rasgos. Con el paso de los años, la terminología sobre el temperamento se ha ampliado para incluir aspectos como inhibición del comportamiento, capacidad de reacción para evitar daños, necesidad de recompensa, impulsividad, persistencia, control coactivo, control inhibitorio, y más.

Por lo general, los investigadores universitarios comienzan con una amplia cantidad de preguntas específicas con el fin de identificar el temperamento. Luego utilizan estadísticas sofisticadas para combinar preguntas y conceptos específicos para obtener una menos y más específicos rasgos de temperamento tales como los “Principales 5” (actitud abierta, complacencia, concientización, neurotismo y extroversión).

Por lo general los investigadores clínicos utilizan otro enfoque. Con frecuencia prefieren conceptos más específicos, especialmente aquellos que han servido para explicar cómo “funciona” el temperamento de los niños.

En Una Onza de Prevención nuestro objetivo es explicarle cómo funciona el temperamento de los niños y predecir qué situaciones podrían ocurrir para su hijo en los próximos meses. De esta manera combinamos elementos útiles de enfoques tanto de investigación como clínicos. Por ejemplo, nuestro perfil del niño muestra 7 aspectos generales del temperamento. Sin embargo, luego dividimos estos rasgos generales (tales como Reactividad y Adaptabilidad) en rasgos secundarios. De esta manera podemos explicar con más claridad por qué el temperamento del niño conlleva a ciertos problemas, y también podemos mejorar nuestra capacidad de predecir si ciertas situaciones específicas van a ocurrir o no.

Comenzamos nuestro trabajo con 9 rasgos innatos descritos por los doctores Chess y Thomas (sensibilidad, ritmo, actividad, reactividad, acercamiento-alejamiento, adaptabilidad, persistencia, capacidad de distraerse y estado de ánimo). En la medida en que trabajamos con más niños y aprendimos más sobre la manera en que los rasgos innatos afectan los problemas comunes de comportamiento en niños pequeños, ajustamos un poco los rasgos y sus nombres para reflejar lo que aprendimos.

Nuestra investigación también confirma lo que otros han reportado. El temperamento cambia con el paso del tiempo. Lo que predice un comportamiento a una edad podría no hacerlo en la siguiente edad. Así que nuestros perfiles de bebe, niño pequeño o niño en edad prescolar tienen escalas un poco diferentes.

¿A qué edad aparece el temperamento?

Los bebes que son muy activos antes de nacer probablemente seguirán moviéndose después de nacer. Las enfermeras que trabajan en las salas de maternidad con frecuencia pueden identificar a los “bebes activos y a los que lloran mucho” desde el primer día.

Al momento de nacer, el temperamento puede ser difícil de percibir por factores como nacimiento prematuro, hormonas de nacimiento, efectos posteriores a un parto difícil, desarrollo neurológico incompleto, o cólico. Por esta razón, recomendamos que los padres esperen hasta los 4 a 6 meses para completar el primer cuestionario sobre temperamento.

No todos los rasgos del temperamento aparecen a una edad temprana. Algunos aparecen con el paso del tiempo, así como flores de colores diferentes aparecen gradualmente en plantas diferentes. Por ejemplo, la “persistencia” es difícil de ver hasta que un bebé comience a desarrollar aptitudes (darse vuelta, sentarse, gatear, etc.). Sólo en ese momento podrán los padres notar qué tanto su bebé intenta practicar cada aptitud. Los niños pequeños no son reconocidos por tener largos períodos de atención, así que no medimos este rasgo hasta que están en edad prescolar.

¿Ciertas características del temperamento son “buenas” o “malas”?

Algunas características del temperamento requieren de mayores esfuerzos para su manejo por parte de los padres (y de los niños). Los niños sensibles podrían sentirse molestos por las luces fuertes o el ruido. Los niños muy activos necesitan muchas maneras de quemar energía. Sin embargo, para cada rasgo del temperamento que requiera mayor esfuerzo de los padres, existe también un lado positivo que se hace más visible en la medida que pasa el tiempo.

  • El niño sensible podría ser más artístico por tener una mayor conciencia, o podría dares cuenta o ser más receptivo a los sentimientos de los demás.

  • Los niños activos disfrutan hacienda ejercicio y podrían convertirse en deportistas exitosos.

  • Los niños intensos podrían ser buenos para la actuación o para liderar causas importantes. No es probable que sean ignorados. (¡En las clínicas reciben mayores dosis de medicamentos!)

  • El niño que es tímido en situaciones nuevas tiene poca probabilidad de lanzarse al peligro.

  • El niño que se adapta lentamente a los deseos de los padres podría verse menos afectado por la presión de grupo durante la adolescencia. Debido a que no les gustan las sorpresas, gradualmente se convierten en personas a las que les gusta planear.

  • El niño que tiene hábitos irregulares de alimentación y sueño podría encajar mejor en trabajos con horarios variados.

  • Los niños que se frustran fácilmente disfrutan trabajando con otros niños para obtener ayuda fácilmente cuando la necesiten. Así se siente motivados para desarrollar habilidades de socialización y también tienen buenos motivos para enfocarse en sus talentos y habilidades naturales—cualesquiera que sean.

  • Los niños que se distraen fácilmente son conscientes de lo que pasa a su alrededor y con frecuencia son buenos para realizar varias tareas a la vez.

¿Las etiquetas pueden ser un problema?

Los padres se preocupan de etiquetar a sus hijos. Sus preocupaciones incluyen:

  • Una profecía que acarrea su propio cumplimiento. “¿Seguirle diciendo a mi hija que tiene cierta personalidad, no hará que ella se vuelva aún más así?”

Las etiquetas pueden ser una caja o un puente. Si se utilizan para limitar las expectativas y las oportunidades, son una caja. Por otra parte, si las etiquetas crean conocimiento y por ende llevan a un mejor manejo del comportamiento, son un puente. Los rasgos del temperamento son una caja si le dices esto a tu hijo tímido: “Como no te gusta la novedad no iremos al zoológico interactivo.” En cambio, el temperamento es un puente si le dices a tu hijo: “Vamos juntos al zoológico interactivo y nos paramos en un rincón a observar. Luego yo acaricio a una de las cabras, y tú también puedes hacerlo si quieres.”

  • Complacer al niño. “¿Si acepto las diferencias de temperamento, tendré entonces que aceptar y soportar comportamientos que no me gustan?

Depende. Por ejemplo, es común que los niños de dos años muerdan si son intensos y tienen mucha energía. Uno no se encoge de hombros y permite que el niño muerda. Uno lo aleja, le da objetos seguros para morder, y le dice que use palabras para expresarse. Por otra parte, si tu hijo sensible no soporta las etiquetas de las camisas, la vida será más tranquila y fácil si le quitas las etiquetas a la ropa hasta que sea capaz de hacerlo por sí mismo.

  • Desigualdad. “¿No es injusto tratar a cada hijo de diferente manera?

La meta es balancear el respeto por el temperamento del niño con el respeto por los padres, hermanos y la comunidad, así como la necesidad de cada niño de crecer y madurar. La forma como esto se desarrolle varía de niño en niño y de familia en familia. Los niños emocionalmente intensos, que tienen sentimientos fuertes sobre todos los asuntos, inevitablemente llenan más espacio emocional en el hogar. Por lo tanto, los padres podrían llevarse al hermano más tranquilo a realizar alguna actividad por separado. Cuando los padres trabajan para satisfacer las necesidades de todos en el hogar, están siendo justos.

  • Más trabajo para mí. “¿Si hago las cosas de forma diferente para cada niño, no será esto más trabajo para mí?

Podría serlo, aunque la vida por lo general es más fácil cuando los padres trabajan con y no en contra de las características innatas de sus hijos. Tu niño que tiene mucha energía quiere participar en el equipo de fútbol y tu niño tranquilo quiere tomar clases de arte. Sí, es más complicado llevarlos a lugares diferentes. Sin embargo, forzarlos a realizar actividades que no van con su personalidad causará molestias y frustración, y hará que tu vida emocional sea mucho más dura.

¿En qué se diferencia el temperamento de condiciones tales como la hiperactividad, la ADHD o la ansiedad?

El temperamento aparece a una edad temprana. Un diagnóstico podría darse con posterioridad. Algunos niños pequeños y niños en edad prescolar son muy activos, se distraen con facilidad y son impulsivos. Otros son cautelosos, tímidos o ansiosos con gente nueva o en lugares nuevos. Al llegar al primer grado, varios de estos rasgos irán desapareciendo. Por lo tanto, el temperamento inicial por sí solo no predice lo que vendrá en el futuro.

Los niños que continúen siendo muy activos, que se distraigan fácilmente e impulsivos podrían ser diagnosticados con ADHD en la escuela elemental. Por lo general los doctores esperan hasta al menos los 6 años para realizar ese diagnóstico. ¿Por qué? No sólo porque los niños en edad prescolar podrían superar estos problemas, sino porque los medicamentos (que muchas veces son muy provechosos para niños con ADHD) tienen efectos secundarios más problemáticas en niños más pequeños.

El manejo adecuado de rasgos extremos a una edad temprana hace que sea más probable que dichos rasgos disminuyan con el tiempo. Nuestra investigación a largo plazo en Kaiser Permanente encontró que los niños pequeños de sexo masculino difíciles presentaban menos ansiedad en el transcurso de los siguientes doce años cuando sus padres entendían su temperamento.

Nuestro objetivo en Una Onza de Prevención es utilizar el temperamento para describir con precisión el estilo actual de comportamiento de cada niño, informar a los padres sobre qué situaciones podrían ocurrir en el futuro cercano, y sugerir formas de trabajar con los rasgos de su hijo y no en contra de dichos rasgos. Aunque su hijo deje atrás sus rasgos presentes, su familia se beneficiará en el presente de formas efectivas de manejar comportamientos relacionados con el temperamento.

El manejo temprano no lo es todo. Los investigadores gradualmente han ido encontrando más genes que afectan el temperamento. Dichos genes junto con otros factores tienen relación con la continuación o superación de algunos rasgos tempranos.

¿Los cuestionarios sobre temperamento miden el temperamento del niño o miden las percepciones de los padres sobre el temperamento?

La medición del temperamento no es exacta, como cuando se toma la temperatura de un niño. Si un niño tiene energía moderada, un padre con baja energía podría decir que el niño tiene mucha energía y un padre con mucha energía podría decir que su hijo tiene poca energía. O un padre que ha compartido con muchos niños pequeños podría entender mejor los niveles de energía de un niño de tres años promedio.

Aunque las preguntas del cuestionario fueron escogidas para minimizar estas diferencias, los resultados reflejan tanto el temperamento de los niños como las características de los padres. Algunos investigadores preocupados con la medición precisa dudan del valor de los informes de los padres sobre el temperamento. Cuando el objetivo de la investigación es encontrar la “verdad”, obviamente sería mejor tener una persona bien entrenada para evaluar al grupo completo de niños.

El objetivo de Una Onza de Prevención es dar a los padres un conocimiento más preciso de quién es su niño y cómo funciona su temperamento. En nuestros estudios iniciales con organizaciones para el cuidado de la salud, los padres nos dijeron que solamente el hecho de pensar en cómo contestar las preguntas del cuestionario les ayudó a ver a sus hijos con más claridad… ¡aún antes de recibir los resultados! En nuestra página web, un perfil confiable es importante, pero sólo como medio para obtener padres más confiables.

Por esta razón, los cuestionarios de Una Onza de Prevención tienen dos partes. La primera parte pregunta sus impresiones generales sobre el temperamento de su hijo—sus preconcepciones. La segunda parte pregunta sobre comportamientos muy específicos que están relacionados con el temperamento. Cuando surge una diferencia marcada entre su impresión general y cómo el comportamiento real del niño se compara con el de otros niños, usted tendrá una oportunidad para reconsiderar sus preconcepciones. Recomendamos que los padres respondan el cuestionario y luego lo respondan nuevamente dentro de 4 o 5 meses. Los resultados podrían ser similares o diferentes. Si son diferentes, el temperamento de su hijo podría haber cambiado, o la forma como usted ve a su hijo podría ser ahora más precisa.

¿Existen diferencias de temperamento entre niños y niñas?

Esto depende en parte de la edad. Nuestra investigación en Kaiser Permanente encontró que a los 4 meses de edad las niñas se encontraban significativamente más sensibles y molestas al tener el pañal mojado.

Las niñas que a los 4 meses de edad demostraban frustrarse fácilmente o molestarse por lo nuevo, fueron más propensas en los meses posteriores a ser tímidas y miedosas en lugares extraños, y a tener mayor dificultad para dormir y para la separación. Esto no aplica a los niños. Por otra parte, los niños de 4 meses de edad más activos eran más propensos, en la medida en que iban creciendo, a resistirse a estar en espacios limitados, como en un corral. Este no era el caso de las niñas.

Otros investigadores han encontrado que aunque existe mucha variación entre los mismos niños y niñas, las niñas tienden a tener emociones más negativas durante la adolescencia. A largo plazo, las niñas en general tienen una capacidad de atención y de control de los impulsos un poco mayor. Con el paso del tiempo, los niños en general tienen un poco más de energía y una mayor tendencia a buscar el riesgo. Pero por supuesto existen tanto niños como niñas que no encajan en los patrones generales.

¿El orden de nacimiento afecta el temperamento?

Muchos padres hacen esta pregunta. Los padres generalmente tienen más tiempo y energía para atender a su primer bebé y la falta de experiencia los hace más ansiosos de actuar con rapidez. Con el último en nacer los padres podrían ser más relajados en aceptar un comportamiento más infantil. Por lo tanto los padres podrían tener mayor dificultad para establecer límites a los hijos mayores y menores. Los niños de en medio podrían tener que esforzarse más para lograr un espacio cómodo para sí mismos entre sus hermanos mayores y menores. Sin embargo, varias investigaciones demuestran que el orden de nacimiento tiene un menor efecto que el temperamento.

En nuestros estudios en Kaiser Permanente no encontramos ninguna relación entre el orden de nacimiento y la forma en que los padres calificaron el temperamento de sus hijos a los 4 meses de edad. Con el paso del tiempo, los padres ven a su primer, segundo o tercer hijo como el más fácil o como el más difícil, dependiendo del temperamento.